Stalin nació en Gori (Georgia) en 1.879, hijo de un zapatero. A los 11 años quedó huérfano de padre y a los 15 su madre le envió a un seminario de Tiflis, capital de Georgia. No tenía vocación de sacerdote y fue expulsado del seminario por sus ideas revolucionarias.

Desde su primera detención en 1.902, se sucedieron sus actividades revolucionarias y las autoridades lo desterraron a Siberia, de donde saldría en 1.917 al estallar la Revolución.

Durante los años 1.918-20 se encargó del aprovisionamiento del Ejército Rojo. En 1.922 Lenin, a pesar de no compartir sus mismas ideas, le nombró secretario general del partido para robustecer la disciplina interna.

A la muerte de Lenin, aprovechó su cargo para colocar en los puestos clave del partido a sus partidarios. En 1.929 expulsó a Trotski de Rusia y, a partir de ese momento, fue eliminando a todos los que no comulgaban con sus ideas.

En 1.939 intentó evitar la guerra firmando un pacto con Hitler, pero éste no lo respetó y atacó el país en 1.941. Stalin supo dirigir a su pueblo admirablemente durante la Segunda Guerra Mundial.

Después de la guerra se mantuvo en un segundo plano hasta su muerte; su dictadura no fue nunca discutida por las otras potencia.