-
Adenauer,
Konrad
El fin del nacionalismo
-
Castells,
Manuel
La
Era de la Información. Economía, Sociedad y Cultura. Vol. 3 Fin de
Milenio, p. 345-351
Alianza Ed., Madrid, 1999
-
Castells,
Manuel
La
Era de la Información. Economía, Sociedad y Cultura. Vol. 3 Fin de
Milenio, p. 366
Alianza Ed., Madrid, 1998
-
Dahrendor,
Ralf
"Los Ciudadanos de la Europa del siglo XXI"
Segundo ciclo de Conferencias: La
Educación que queremos - Formar
Ciudadanos - 1999 -Organizadas por la editorial Santillana
-
Dahl,
Robert. A.
Democracia:
una guía para los ciudadanos
Ed. Taurus. Madrid, 1999
-
Schuman,
Robert
Declaración del 9 de Mayo de 1950 (Extractos)
-
Versión
consolidada del Tratado de la Unión Europea
Amsterdam, 1997
Artículo
2 (antiguo artículo B en el Tratado de Maastricht)
-
Versión
consolidada del Tratado de la Unión Europea
Amsterdam, 1997
Artículo
6 (antiguo artículo F)
-
Entrevista
con Catherine Wihtol de Wenden, autora del libro "La
citoyenneté européenne"
Actividades
sobre los textos
Adenauer,
Konrad
El fin del nacionalismo
"Es un
pensamiento a menudo repetido que la humanidad es incapaz de aprender de
la historia, es no es totalmente correcto si juzgamos nuestra
experiencia en Alemania. Como resultado del desastre que las dos guerras
mundiales trajeron a Alemania, la gran mayoría de nuestro pueblo se ha
dado cuenta consciente o intuitivamente que las naciones no pueden
continuar viviendo según sus propios deseos e inclinaciones, sino que
deben aunar sus intereses con los de los otros pueblos de la tierra. Ya
no hay ningún problema importante que sea exclusivamente alemán o
incluso exclusivamente europeo. Debemos aprender a pensar y a actuar en
un marco más amplio.
La expresión "¡Todos somos hermanos! no es una frase vacía y no
debemos permitir nunca que llegue a serlo. No debemos pensar en ciertos
países como lejanos y, por consecuencia, carentes de interés para
nosotros. Cualquier país nos concierne porque la paz es indivisible, y
solamente cuando todos los países, en sus decisiones y actos, tengan en
cuenta el estado del mundo en su conjunto, conseguiremos que llegue la
paz".

Castells,
Manuel
La
Era de la Información. Economía, Sociedad y Cultura. Vol. 3 Fin de
Milenio, p. 345-351
Alianza Ed., Madrid, 1999
"La
Unión Europea fue el resultado de tres series de iniciativas políticas
y de construcción de instituciones que aspiraban a defender a los
países participantes de las amenazas percibidas en tres momentos
históricos: los años cincuenta, los ochenta y los noventa. En los tres
casos, el objetivo fue primordialmente político y los medios para
alcanzarlo, fundamentalmente, medidas económicas.
(En los años cincuenta) la meta esencial era evitar una nueva
guerra. Para ello, tenía que encontrarse una forma permanente de
acomodo con Alemania (...) Además, la guerra fría, cuya línea de
frente pasaba por Alemania, requería una Europa Occidental
económicamente fuerte y políticamente estable. La OTAN proporcionó la
cobertura militar necesaria y el Plan Marshall ayudó a reconstruir las
economías europeas, mientras preparaba el camino a las inversiones de
las multinacionales estadounidenses(...)
El ingreso de Grecia, en 1981, y sobre todo de España y Portugal en
1986, dio un nuevo aliento a la economía europea (después de todo,
España era por entonces la octava economía de mercado del mundo) e
introdujo actores nuevos y dinámicos (...) No obstante, fue el
sentimiento de que Europa podía convertirse en una colonia económica y
tecnológica de las compañías estadounidenses y japonesas lo que
condujo a la segunda reacción importante, representada por el Acta
Única Europea de 1987 (...)
El entorno geopolítico cambió de improviso, el 9 de noviembre de 1989,
propiciando una nueva serie de medidas de construcción europea para
responder a las nuevas cuestiones políticas suscitadas en el
continente. La inesperada unificación de Alemania tenía que afectar
necesariamente a la unificación del continente (...) Así, volvió a
ser imperativo, para toda Europa, fortalecer los lazos económicos y
políticos entre Alemania y el resto del continente, reforzando la
Comunidad Europea y acomodando los intereses alemanes dentro de ella. La
esencia de la negociación suponía la plena integración de la
economía alemana con el resto de Europa, avanzando hacia la moneda
única, el euro, y un Banco Central Europeo independiente (...) El
Tratado de Maastricht marcó un proceso irrevocable de integración
económica y política en la Unión Europea (...)"

Castells,
Manuel
La
Era de la Información. Economía, Sociedad y Cultura. Vol. 3 Fin de
Milenio, p. 366
Alianza Ed., Madrid, 1998
"Sin
embargo, la noción de identidad europea es problemática en el mejor de
los casos. Debido a la separación de Iglesia y Estado, y a la tibia
religiosidad de la mayoría de los europeos, no puede construirse en
torno al cristianismo, como ocurrió en el pasado, aun cuando la
reacción antiislámica generalizada señala la persistencia histórica
del espíritu de cruzada. No puede construirse en torno a la democracia:
en primer lugar, porque muchos otros países del mundo comparten los
ideales democráticos (...) Sería difícil, y dramático, construirla
en torno a la etnicidad en un momento en que Europa se está volviendo
cada vez más diversa. Es imposible por definición construirla sobre
una identidad nacional, si bien la conservación de la identidad
nacional será necesaria para que avance la unificación europea. Y no
será fácil defender una identidad económica de Europa (...) a medida
que se globalizan las actividades económicas (...) La mayoría de las
personas se sienten europeas -además de sentirse francesas, españolas
o catalanas- según las encuestas de opinión de los años noventa? Sí.
¿Saben lo que ello significa? En su mayoría, no. ¿Lo sabe
usted?"

Dahrendorf,
Ralf
"Los Ciudadanos de la Europa del siglo XXI"
Segundo ciclo de Conferencias: La
Educación que queremos - Formar
ciudadanos - 1999
Organizadas por la ed. Santillana
" (...) Quisiera
empezar con la ciudadanía en sí. Me gusta el término ciudadanía.(...)
Pero también he aprendido a lo largo de los años que existen realmente
dos versiones del concepto de ciudadanía. Existe una versión
"blanda", o teórica, y una versión "fuerte", o
concreta.
La versión blanda describe a la ciudadanía como el sentimiento de
formar parte de una comunidad, como el deseo de hacer una contribución,
de compartir determinadas aspiraciones y posiblemente incluso creencias
con otras personas, tener una identidad simbólica común con los
demás, ser un ciudadano del mundo, por ejemplo, o ser un ciudadano
occidental. Y una de las cuestiones de las que voy a tratar es si ser
ciudadano europeo es una noción tan teórica como ser ciudadano del
mundo u occidental.
(...) la noción dura o concreta de ciudadanía europea es algo bastante
distinto. Describe una serie de derechos que se pueden reivindicar y
unas instituciones jurídicas a las que podemos acudir para ejercer
tales derechos. Son derechos básicos, como por ejemplo el derecho a que
se nos juzgue si estamos detenidos, a votar, o a expresar nuestras
opiniones y a asociarnos con otros. Derechos concretos y justificables,
no sólo promesas. Derechos reales, no simbólicos.
(...)la Unión Europea, tal y como se ha desarrollado, no tiene que ver
en realidad con los derechos, sino con lo que yo llamaría
"disposiciones", con la prosperidad económica. Se trata de un
conjunto de normas, y es correcto decir que se trata de un conjunto de
normas, pero son normas que esencialmente regulan la creación de
riqueza. A lo sumo, regulan el acceso de los individuos a los mercados.
Pero, como tales, no establecen una ciudadanía fuerte tal y como yo la
he definido. En otras palabras, la mayor parte del progreso de la Unión
Europea conforme a los tratados originales está relacionado con la
economía, y no con la política, ni con la ley, en el sentido de la ley
de ciudadanía".

Dahl,
Robert. A.
Democracia:
una guía para los ciudadanos
Ed. Taurus. Madrid, 1999
"...
el desafío no consiste en detener el despliegue de la
internacionalización -algo que es imposible-, sino en democratizar las
organizaciones internacionales.
Por
atractiva que parezca esta visión a cualquiera que valore la
democracia, siento verme en la obligación de concluir que es
excesivamente optimista. Incluso en aquellos países en los que las
instituciones y prácticas democráticas han existido desde hace tiempo
y están bien establecidas, es extremadamente difícil para sus
ciudadanos ejercitar un control efectivo sobre muchas decisiones clave
en asuntos internacionales. Es mucho más complicado que lo puedan hacer
en las organizaciones internacionales.
La
Unión Europea ofrece una evidencia reveladora. En ella se dan
estructuras nominalmente democráticas, como elecciones populares y un
parlamento. Pero, en la práctica, todos los observadores están de
acuerdo en que sigue habiendo un "déficit democrático". Las
decisiones cruciales se adoptan principalmente a través de
negociaciones entre elites políticas y burocráticas. Los límites no
se establecen por procesos democráticos, sino por lo que los
negociadores son capaces de conseguir que otros acepten y por la
ponderación de las posibles consecuencias de cada decisión en los
mercados nacional e internacional. Regateo, jerarquía y mercados
determinan los resultados. Los procesos democráticos apenas juegan un
papel excepto para ratificar los resultados.
Si
las instituciones democráticas son en gran medida ineficaces en el
gobierno de la Unión Europea, las perspectivas para democratizar otros
sistemas internacionales parecen aún más remotas".

Schuman,
Robert
Declaración del 9 de Mayo de 1950 (Extractos)
"La
paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores
equiparables a los peligros que le amenazan.
Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará
gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una
solidaridad de hecho.
La agrupación de las naciones europeas exige que la oposición secular
entre Francia y Alemania quede superada, por lo que la acción
emprendida debe afectar en primer lugar a Francia y a Alemania.
Con este fin, el Gobierno francés propone actuar de inmediato sobre un
punto limitado, pero decisivo:
El Gobierno francés propone que se someta el conjunto de la producción
franco-alemana de carbón y de acero a una alta autoridad común, en una
organización abierta a los demás países de Europa.
La puesta en común de las producciones de carbón y de acero
garantizará inmediatamente la creación de bases comunes de desarrollo
económico, primera etapa de la federación europea, y cambiará el
destino de las regiones, que durante tanto tiempo se han dedicado a la
fabricación de armas, de las que ellas mismas han sido las primeras
víctimas.
La solidaridad de producción que así se cree pondrá de manifiesto que
cualquier guerra entre Francia y Alemania no sólo resulta impensable,
sino materialmente imposible..."

Versión
consolidada del Tratado de la Unión Europea
Amsterdam, 1997
Artículo
2 (antiguo artículo B en el Tratado de Maastricht)
La
Unión tendrá los siguientes objetivos:
-
Promover
el progreso económico y social y un alto nivel de empleo y
conseguir un desarrollo equilibrado y sostenible, principalmente
mediante la creación de un espacio sin fronteras interiores, el
fortalecimiento de la cohesión económica y social y el
establecimiento de una unión económica y monetaria que implicará,
en su momento, una moneda única (...)
-
Afirmar
su identidad en el ámbito internacional, en particular mediante la
realización de una política exterior y de seguridad común que
incluya la definición progresiva de una política de defensa común
(...)
-
Reforzar
la protección de los derechos e intereses de los nacionales de sus
Estados miembros, mediante la creación de una ciudadanía de la
Unión;
-
mantener
y desarrollar la Unión como un espacio de libertad, seguridad y
justicia, en el que esté garantizada la libre circulación de
personas conjuntamente con medidas adecuadas respecto al control de
las fronteras exteriores, el asilo, la inmigración y la prevención
y la lucha contra la delincuencia (...)

Versión
consolidada del Tratado de la Unión Europea
Amsterdam, 1997
Artículo
6 (antiguo artículo F)
1.
La Unión se basa en los principio de libertad, democracia, respeto de
los derechos humanos y de las libertades fundamentales y el Estado de
Derecho, principios que son comunes a los estados miembros
2. La Unión respetará los derechos fundamentales tal y como se
garantizan en el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos
Humanos y de las Libertades Fundamentales firmado en Roma el 4 de
noviembre de 1950, y tal y como resultan de las tradiciones
constitucionales comunes a los Estados miembros como principios
generales del Derecho comunitario.
3. La Unión respetará la identidad nacional de sus Estados miembros.
4. La Unión se dotará de los medios necesarios para alcanzar sus
objetivos y para llevar a cabo sus políticas.

Entrevista
con Catherine Wihtol de Wenden, autora del libro "La
citoyenneté européenne"
"¿Continúa
siendo usted optimista respecto al porvenir de la ciudadanía europea?
Si, porque
la ciudadanía nacional es un punto de referencia que tiene menos
importancia que en otros tiempos. Cada día más, las gentes trabajan en
un contexto europeo, incluso mundial. Económica y culturalmente, se
vive ya fuera del marco nacional. Además, los progresos realizados en
los últimos cincuenta años son enormes: la superación del conflicto
franco-alemán, el fin de la división entre la Europa occidental y la
oriental… Hoy se esta empezando a debatir sobre el tema: ¿Se puede
ser europeo sin pertenecer a las culturas históricas dominantes en
Europa? En mi opinión, es un avance considerable".
Actividades
sobre los textos