Página de inicio La administración del Estado

Una vez realizados los planteamientos políticos lo importante es su plasmación práctica en la vida "real" de la comedia. Una vez planteado el comunismo y la comunidad de bienes, es necesario organizar el estado y su administración. Las mujeres, como vimos en la introducción, son las que administran la casa, por tanto ellas, al asumir el mando, se encargarán de administrar el estado, el cual como dice Proxágora (vv. 673-675)

Blép.: ¿Qué género de vida vas a establecer?.

Prax.: Común para todos, pues declaro que voy a hacer de la ciudad una única casa, derribando todos los compartimentos hasta hacer una sola casa.

El estado se convertirá en una única vivienda. El estado ha dejado de ser la nave que fluctuaba en su navegación a las órdenes de los hombres para convertirse en la casa de todos.

El primer punto del programa utópico de administración del estado es el reparto de ocupaciones entre los distintos grupos de la sociedad: la mujer se ocupará de administrar y ahorrar (vv. 599-600):

Prax.: Luego, a base de estos fondos comunes, nosotras os nutriremos administrando, ahorrando y aplicando nuestro buen criterio.

Los esclavos se encargarán de cultivar la tierra ( y se supone que también a los demás trabajos) y los hombres a vivir a lo grande, a ir a cenar (vv. 651-652):

Crem.: ¿Pero la tierra, quién es el que la va a cultivar?.

Prax.: Los esclavos. Tu preocupación será la de ir a la cena bien perfumado cuando la sombra mida diez pies.

 

La utopía está en el hecho de que muy pocos eran los que en aquella época podían vivir sin trabajar de uno u otro modo, pese a que el mayor ideal del griego era no trabajar y al mismo tiempo no depender de ningún patrón o en todo caso sólo del estado. La idea por tanto debió de ser tan atractiva como utópica e irreal. Además el planteamiento no indicaba nada respecto a los esclavos, que eran otro tipo de posesión y de los cuales no hace mención de si serán comunes también.

epidauro.jpg (32034 bytes)No obstante el campo más importante de la utopía de la administración del estado se encuentra en el terreno jurídico. Aquí Aristófanes no transforma su ingenio en fantasía, sino en una gran dosis de racionalidad y coherencia. Esta parte del agón no avanza mediante la oposición de lo absurdo y lo utópico,sino que Proxágora da unas razones muy lógicas acerca de la reforma judicial que va a implantar en la administración del estado.

Lo más utópico es la abolición de los procesos, que incluso es posible que en la época se considerase más un absurdo que una utopía, ya que el terreno judicial primaba en la sociedad de la época (elocuencia, demagogia, pago de sueldos a los asistentes a los juicios, etc...). Por otra parte la abolición de procesos conlleva implícitamente la desaparición de todo tipo de delincuencia. Los motivos los indica claramente: si hay un deudor, es porque el prestamista lo robó del fondo común; si alguien robó, robó de lo suyo, ya que el también forma parte del fondo común: si uno es un camorrista, pagará el daño de su comida y así se lo pensara la próxima vez (vv. 655-667):

Prax.: ¡Pero si, en primer lugar, no habrá procesos!.

Blép.: Esa puntualización te hará polvo.

Crem.: También yo voto por esa opinión.

Prax.: Pues, ¿Por qué tiene que haber procesos, desgraciado?.

Blép.: Por muchas razones, por Apolo. En primer témino, por una, naturalmente: en el caso de que un deudor niege su deuda.

Prax.: ¿y de dónde sacó el préstamo el prestamista, si todo está en el fondo común?. Sin duda, robando manifiestamente.

Crem.: Por Deméter. Sí que son buenas tus enseñanzas.

Blép.: Bien, que se me aclare esto ahora: los que sacuden golpes, ¿ de dónde sacarán para pagar la multa por los malos tratos, en el caso de que después de una buena cena se insolenten con alguien?. A esto si que creo que no vas a saber responder.

Prax.: De las gachas con que se alimenta; pues cuando alguien se vea privado de ellas, no volverá a insolentarse a la ligera, tras haber sufrido castigo en su estómago.

Blép.: Otra cosa: ¿nadie será ladrón?.

Prax.: Pues, ¿cómo va nadie a robar algo, si tiene una parte que es suya?.

 

Por último los tribunales y urnas servirán para hacer y servir la comida, comida para todos y por igual: utópico y atractivo le sonaría esto al espectador de clase baja. Para el nuevo estado los tribunales debían cesar, ya que se habían convertido realmente en meros espectáculos donde los hombres se disputaban por los mejores puestos. El estado se encargaba de procurar al ciudadano los medios de vida, todos tendrán de todo y tendrán comida (vv. 605-606):

Prax.: Nadie hará nada por pobreza, porque todos terdrán de todo, panes, salazones, galletas, mantos, vino, coronas, garbanzos.

La utopía del agón en su conjunto se encamina por tanto, dentro de las corrientes utópicas y comunistas que florecían en la época (véase sino La República, 9, de Platón y La Política, 10, de Aristóteles entre otras obras con estos matices) y dentro del margen de escapismo que permitía la comedia, hacia la transición del pensamiento filosófico-político al económico-social, lo que le permite en sí mismo ver más claramente los defectos de la sociedad actual y plantear una serie de soluciones más o menos adecuadas.

Volver.gif (978 bytes) El mecanismo de la utopía

Volver.gif (978 bytes) El mecanismo del absurdo

Roberto Lérida (IES Serranía Baja, Landete -Cuenca-)  Proyecto Clío