J.
Enrique Peláez
enrique1719@hotmail.com
Nombre:
San Francisco en meditación
Autor:
Zurbarán
Estilo:
Barroco
Fecha:
1658
Localización:
Alte Pinakotheke, Munich
Datos
técnicos: Óleo sobre lienzo, 64 x 53 cm.
Aparece la imagen de San
Francisco sobre un fondo indeterminado, vestido con el hábito característico
franciscano en actitud de oración con los ojos mirando el cielo. La escena se
completa con una calavera que el santo toca con su mano.
En la obra podemos observar las siguientes características formales que
la sitúan en el Barroco:
a)
Fuerte claroscuro en los contrastes entre luces y sombras producidos por un foco
de luz situado fuera del cuadro y que ilumina parte del rostro y de las
vestiduras, contrastándolo con las zonas oscuras, acentuando de esta manera el dramatismo.
b)
Naturalismo en mano y cara que es acentuado por éstos los dos únicos elementos
del cuerpo visible, circunstancia que pone en relación la obra con la producción
de El greco.
c)
Fondo gris oscuro que realza el carácter intimista que se quiere dar a la
escena.
d)
Composición diagonal de la obra.
e)
Como obra barroca habría que observarla dentro de un todo barroco,(como en
todos los cuadros comentados) esto es, por ejemplo en una iglesia o en la
capilla de un convento, iluminada con la tenue luz de las velas, mientras tal
vez se huela a incienso y se escuche una música religiosa de fondo. Todo ello
como es de suponer realzaría su valor místico y se podría entender muy fácilmente
el objetivo de la obra de conmover al espectador quien necesariamente se vería
tentado de imitar al santo y adoptar una actitud de contemplación.
Contextualización
de la obra en la producción artística del pintor:
Precisando más su adscripción estilística habríamos de relacionar la
obra con la producción de Caravagio cuyos postulados naturalistas napolitanos
se hacen patentes en el cuadro (postulados ya descritos anteriormente) pese a
ser Zurbarán un pintor que no ha salido de España y cuyo universo plástico
hubo de ser por ese motivo reducido[1].
Junto a las anteriores características barrocas, la obra tiene otras que
la hacen típicamente zurbaranesca:
a)
Importancia de los valores táctiles en su pintura creando como él solamente
supo una calidad extraordinaria en el tratamiento de las telas.
b)
Un realismo extremo en los detalles que ha hecho que algunos estudiosos lleguen
a hablar de hiperrealismo.
c)
Utilización de todas las características formales con el fin de poder crear
una mística en el cuadro que logra elevar los sentimientos del que la contempla
con lo que se hace eco de lo expuesto en el Tratado
de la pintura sagrada de Federico Borromeo (1625) como pone de
manifiesto Alicia Cámara[2].
Encuadrando la obra en la globalidad de la obra del pintor, ésta habría
de ser situada en sus últimos años en donde en palabras de Tiziana Frati[3]
se entra en un periodo más intimista y melancólico como lo prueba la entonación
cromática de sus obras que se decantan por los tonos grises y oscuros. De hecho
si observamos las catorce versiones anteriores de San Francisco realizadas por
el pintor nos daremos cuenta de ello.
ANÁLISIS
ICONOGRÁFICO DE LA OBRA:
En el cuadro aparece la figura de San Francisco, reconocible por el hábito
que lleva[4]
quien lo elaboró él mismo con un saco tratando de este modo de exteriorizar su
pobreza[5],
pero es además un San Francisco orando a Dios como lo prueban esa mirada hacia
el cielo (con reminiscencias claras a la obra de El greco) y esa mano en el
corazón simbolizando así lo sentido y sincero de sus ruegos. No en vano y según
nos relata la Leyenda Dorada, los éxtasis y visiones místicas del santo
fueron comunes en su vida. Junto a él se representa una calavera, símbolo
característico (como en las representaciones de san Gerónimo o de María
Magdalena entre otros) de ese abandono de lo material (y por tanto perecedero de
la vida), para dedicarse a un enriquecimiento espiritual de la existencia. El
conjunto se sitúa frente a un fondo indeterminado oscuro que realza el
sentimiento de la obra además de intemporalizarlo.
Significación
iconológica de la obra:
Dentro de ese ambiente
Contrareformista en donde en mayor o menor medida se encuentran todas las obras
que estamos comentando aparece en esta pintura una alusión al ejemplo y valor
de los santos como modelo y camino de Salvación, así San Francisco con su hábito
nos está demostrando el valor de la pobreza, con su mirada al cielo, el valor
de la oración sincera, con su calavera, lo fútil del apego a lo material de la
vida.
Otra de las significaciones que podemos extraer es la del sentimiento que
la obra quiere producir en el espectador tratando de conmoverle (por medio del
misticismo y religiosidad del cuadro) para así de esta forma poder trasmitir
mucho más fácil el mensaje.
Proyecto Clío
[1] Pérez Sánchez, A., Francisco de Zurbarán, El Arte y sus creadores, Historia 16, Madrid, 1993, p.10.
[2] Cámara, Alicia, Introducción a la pintura Española del Siglo de Oro, UNED, 1996, 29.
[3] Frati, Tiziana, Obra pictórica completa de Zurbarán, Noguer, Barcelona, 1976, p. 115.
[4] Sebastián, S. op. cit. p. 286.
[5] De La Voragine, Santiago, La leyenda dorada, Alianza, Madrid, 1989, t.2, p. 641.