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San Francisco en meditación de ZURBARÁN

J. Enrique Peláez

FICHA TÉCNICA DEL CUADRO:

Nombre: San Francisco en meditación

Autor: Francisco de Zurbarán (1598-1664)

Estilo: Barroco

Fecha: 1658

Localización: Alte Pinakotheke, Munich

Datos técnicos: Óleo sobre lienzo, 64 x 53 cm.

 

DESCRIPCIÓN: 

         Aparece la imagen de San Francisco sobre un fondo indeterminado, vestido con el hábito característico franciscano en actitud de oración con los ojos mirando el cielo. La escena se completa con una calavera que el santo toca con su mano. 

ANÁLISIS FORMAL DE LA OBRA:

         En la obra podemos observar las siguientes características formales que la sitúan en el Barroco:

a) Fuerte claroscuro en los contrastes entre luces y sombras producidos por un foco de luz situado fuera del cuadro y que ilumina parte del rostro y de las vestiduras, contrastándolo con las zonas oscuras,  acentuando de esta manera el dramatismo.

b) Naturalismo en mano y cara que es acentuado por éstos los dos únicos elementos del cuerpo visible, circunstancia que pone en relación la obra con la producción de El greco.

c) Fondo gris oscuro que realza el carácter intimista que se quiere dar a la escena.

d) Composición diagonal de la obra.

e) Como obra barroca habría que observarla dentro de un todo barroco,(como en todos los cuadros comentados) esto es, por ejemplo en una iglesia o en la capilla de un convento, iluminada con la tenue luz de las velas, mientras tal vez se huela a incienso y se escuche una música religiosa de fondo. Todo ello como es de suponer realzaría su valor místico y se podría entender muy fácilmente el objetivo de la obra de conmover al espectador quien necesariamente se vería tentado de imitar al santo y adoptar una actitud de contemplación.

Contextualización de la obra en la producción artística del pintor:

         Precisando más su adscripción estilística habríamos de relacionar la obra con la producción de Caravagio cuyos postulados naturalistas napolitanos se hacen patentes en el cuadro (postulados ya descritos anteriormente) pese a ser Zurbarán un pintor que no ha salido de España y cuyo universo plástico hubo de ser por ese motivo reducido[1].

         Junto a las anteriores características barrocas, la obra tiene otras que la hacen típicamente zurbaranesca:

a) Importancia de los valores táctiles en su pintura creando como él solamente supo una calidad extraordinaria en el tratamiento de las telas.

b) Un realismo extremo en los detalles que ha hecho que algunos estudiosos lleguen a hablar de hiperrealismo.

c) Utilización de todas las características formales con el fin de poder crear una mística en el cuadro que logra elevar los sentimientos del que la contempla con lo que se hace eco de lo expuesto en el Tratado de la pintura sagrada de Federico Borromeo (1625) como pone de manifiesto Alicia Cámara[2].

         Encuadrando la obra en la globalidad de la obra del pintor, ésta habría de ser situada en sus últimos años en donde en palabras de Tiziana Frati[3] se entra en un periodo más intimista y melancólico como lo prueba la entonación cromática de sus obras que se decantan por los tonos grises y oscuros. De hecho si observamos las catorce versiones anteriores de San Francisco realizadas por el pintor nos daremos cuenta de ello.

ANÁLISIS ICONOGRÁFICO DE LA OBRA:

         En el cuadro aparece la figura de San Francisco, reconocible por el hábito que lleva[4] quien lo elaboró él mismo con un saco tratando de este modo de exteriorizar su pobreza[5], pero es además un San Francisco orando a Dios como lo prueban esa mirada hacia el cielo (con reminiscencias claras a la obra de El greco) y esa mano en el corazón simbolizando así lo sentido y sincero de sus ruegos. No en vano y según nos relata la Leyenda Dorada, los éxtasis y visiones místicas del santo fueron comunes en su vida. Junto a él se representa una calavera, símbolo característico (como en las representaciones de san Gerónimo o de María Magdalena entre otros) de ese abandono de lo material (y por tanto perecedero de la vida), para dedicarse a un enriquecimiento espiritual de la existencia. El conjunto se sitúa frente a un fondo indeterminado oscuro que realza el sentimiento de la obra además de intemporalizarlo.

Significación iconológica de la obra: 

         Dentro de ese ambiente Contrareformista en donde en mayor o menor medida se encuentran todas las obras que estamos comentando aparece en esta pintura una alusión al ejemplo y valor de los santos como modelo y camino de Salvación, así San Francisco con su hábito nos está demostrando el valor de la pobreza, con su mirada al cielo, el valor de la oración sincera, con su calavera, lo fútil del apego a lo material de la vida.

         Otra de las significaciones que podemos extraer es la del sentimiento que la obra quiere producir en el espectador tratando de conmoverle (por medio del misticismo y religiosidad del cuadro) para así de esta forma poder trasmitir mucho más fácil el mensaje.

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[1] Pérez Sánchez, A., Francisco de Zurbarán, El Arte y sus creadores, Historia 16, Madrid, 1993, p.10.

[2] Cámara, Alicia, Introducción a la pintura Española del Siglo de Oro, UNED, 1996, 29.

[3] Frati, Tiziana, Obra pictórica completa de Zurbarán, Noguer, Barcelona, 1976, p. 115.

[4] Sebastián, S. op. cit. p. 286.

[5] De La Voragine, Santiago, La leyenda dorada, Alianza, Madrid, 1989, t.2, p. 641.